El premio, sin duda, se lo lleva una pareja de treintañeros con un niño de unos ocho años; ambos van perfectamente uniformados de arriba a abajo, incluyendo ella la falda lisa por debajo de la rodilla. No me puedo creer que tengamos una edad similar. Es tan de la Sección Femenina que me pongo berraco imaginando perversiones sexuales que la hagan disfrutar como una perra, despatarrada sobre la encimera untándose mantequilla en el ojete. Y verla luego vestirse otra vez de falangista y salir como una dama. Es lo mismo que me pasa con Ana Aznar, que de tan decente que parece desearía romperle el culo, correrme en su cara, limpiarme con su pelo y todo delante de la foto de su marido, y que lo disfrute y pida más sin que deje de defender sus creencias cristianas. Joder, soy el Vizconde de Valmont.
Yo, que casi puedo oler la mantequilla mezclada, no opino sobre el 20 de noviembre... Seguiré conmemorando la muerte de Buenaventura Durruti.


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