lunes, junio 29, 2009
viernes, junio 12, 2009
Aquellos maravillosos años
Aquellos maravillosos años
La droga de los desarrolladores. Eso es lo que Shawn Fanning perseguía a finales de 1998 cada vez que compilaba el código de Napster; la sensación de haber dado con una solución elegante y única a un problema extremo. A finales de los 90, el diseño de un sistema que permitiera a 25 millones de nodos poner en común miles de millones de archivos era un problema extremo. Cuando el número de usuarios de Napster creció exponencialmente, también lo hizo el de enemigos. Y fue entonces cuando la descentralización se convirtió en el nuevo paradigma.
El primer paso lo dio Justin Frankel, el creador de WinAmp, el primer reproductor de MP3 para Windows. Frankel diseñó un protocolo que daba un paso de gigante para la resolución de dicho paradigma: la distribución de tareas de búsqueda de contenidos y organización de nodos. El 14 de marzo de 2000, Frankel colgó en la página de su empresa, recientemente adquirida por AOL Time Warner, una primera versión de la aplicación a la que bautizó con cierto sarcasmo como Gnutella.
Menos de 24 horas después, AOL retiraba a hurtadillas Gnutella de la web de su filial. Pero ya era tardísimo; la página había aguantado esa noche de milagro el efecto Slashdot.
Durante 2001, más y más soluciones elegantes aparecían de la mano de un grupo de desarrolladores. Repartidos por el mundo, todos éramos de la misma generación, la de Shawn Fanning: Greg Bildson de Limewire, Vincent Falco de Bearshare, Steve Bryan de Mactella, John Marshall de Gnucleus, Gene Kan y Spencer Kimball de Gnubile, Niklas Zennström y Janus Friis de Kazaa y yo.
Lancé Blubster en junio de 2001, en plena vorágine de investigaciones y desarrollos en protocolos P2P, mientras los Gnutella Developer Forums discutían posibles formas de descentralización mediante UDP. El pobre Fanning se enfrentaba a una demanda multimillonaria, comentábamos allí. Perdió el recurso el 5 de marzo de ese año, mientras los demás buscábamos una posible vuelta de tuerca a lo que él había descubierto.
Todos soñábamos con topologías avanzadas de red, desayunábamos y cenábamos protocolos y especificaciones, y pasábamos largas noches en el IRC. Aquellos tiempos fueron maravillosos. Lo que no sabíamos es que todos los que compartíamos aquella inquietud, uno tras otro, recibiríamos nuestra propia demanda multimillonaria.lunes, junio 08, 2009
Todavía nada
DIOS MATA A UN GATITO

miércoles, junio 03, 2009
Subidón
No me siento solo, porque no lo estoy. Estáis conmigo, y os quiero.
domingo, mayo 24, 2009
Esperando buenas noticias
Vaya palizón llevo en el cuerpo. Menos mal que ya ha terminado el juicio, no podía más, ni física ni mentalmente. No voy a dar una sola entrevista por ahora... no puedo más. Pero bueno, dejemos de lloriquear y vayamos al asunto.
Tenemos que ganar. Joder, que vamos a ganar. En resumen, las discográficas se han dedicado a hablar de lo malísimo que soy, en el plano moral y ético de mi persona(lidad), cágate lorito. En un momento os explico por dónde me mordían, pero lo importante es que intentaban transmitir que soy mala persona.
¿Y eso qué significa? Pues aparte de que a uno le deja un bastante chafado cuando le atacan tan a lo bestia, tan sin medida, lo importante es que ellos saben que el plano legal lo han perdido. Y han apelado a todo -el hambre en el mundo incluido- menos a la ley. Eso podría no estar tan mal como estrategia, siempre y cuando no sea en un juzgado, ante un juez. Epic fail.
Me acusaron de ser "El gran traidor de la causa P2P", por "echarle la culpa a los usuarios". Hay que joderse. Llevo toda la vida capoteando la lucha y oir eso ahora... Están locos, o desesperados. Yo creo que estos han visto el increíble apoyo que me estáis dando y quieren atacar eso por algún lado. Porque saben que mi gran sustento sois vosotros, y les jode.
Trataron de poner en evidencia lo malo malísimo que soy, puesto que "pongo fotos de mis viajes exóticos en mi blog". Como todo el mundo sabe, las vacaciones y los viajes en general están íntimamente ligados con la mala fe. O.o. Supongo que pronto pedirán el cierre de alguna que otra agencia de viajes online por contribuir a viajar compulsivamente y con mala fe a sitios exóticos. Estos están zumbadísimos.
En fin, se dedicaron básicamente a atacar a mi persona. El chaparrón me dejó un poco tocadillo, porque es un poco duro oír tantas cosas tan malas, pero qué le vamos a hacer. Ladran, luego cabalgamos. Eso sí, al final del juicio le tendí la mano al abogado encargado de eso, porque yo entiendo que es el abogado de la otra parte, y tiene que hacer su trabajo. Por otra parte me alegro de que no sea mi abogado.
El presidente de Universal ya es otra cosa. Un espectáculo de hombre, se enfundó una camiseta con algún tipo de reivindicación pro-social, por encima de su camisa de puchocientos euros, claro está. El caso es que en la camiseta ponía "Music is my ammunition". ¿Tu munición? Tu arma arrojadiza, más bien, pensé yo.
Me contaron que cuando un periodista le preguntó que qué significaba lo que ponía en la camiseta, le explicó -"Pues esto es una cosa que hacemos en Universal, que cogemos músicos pequeños, para conseguir financiación y tal, y mandar dinero a África que hay mucha gente pasando hambre. ¡Esto Pablo Soto no lo hace! Eh??". Joder, echar mano del hambre en África. Esto es mucho más que un WTF.
En mitad del juicio el tío se puso a comer no se qué cosa crujiente (¿Qué cruje más que los kikos?), montando un cristo de la leche entre el crunkj-cruanj y el ruidito de la bolsa. Gallifante para quien adivine qué abogados estaban hablando mientras el tío se puso a molestar deliberadamente.
Guisasola, que un día me acusa de alzamiento, y al siguiente dice que todo esto es un problema "entre empresas", es el tipo de ejecutivo de la industria cultural que reflexiona ante la prensa sobre lo muertos de hambre que están los músicos, mientras desempolva sus zapatos de piel de tu-mascota-aquí con la parte baja de la pernera del pantalón. En mitad de la vista espetó -"¡Macarra!", a mi abogado Javier de la Cueva, mientras este argumentaban con el juez.
Mi opinión es que los macarras son ellos. Se han pasado todo el juicio faltando al respeto a todo el mundo, no sólo a mí. Era alucinante, interrumpiendo el orden de las intervenciones, intentando confundir al juez, intentando liar al secretario judicial, mintiendo a la prensa... una pasada.
Y respecto a la prensa, quería decirles que estoy un poco agobiadillo, que siento que no pueda atender más entrevistas y tal... pero es que estoy roto.
Y nada, que no trece, sino mil millones de gracias a todos por estar ahí.
miércoles, mayo 20, 2009
El juicio ha llegado, cojones ya
Ayer no madrugué, había trasnochado. Hacia las 12 me acercaba caminando a la puerta de los juzgados, y de repente visualicé una especie de manifestación de periodistas. Cinco o diez cámaras de televisión, otros tantos con alcachofa y unos tropecientos fotógrafos. Medio centenar calculo yo.
Cuando me dí cuenta de que no estaban manifestándose por ningún E.R.E. del sector audiovisual, sino que me esperaban a mí, no lo pude evitar. El lateral thinker que llevo dentro pensó "¿A nadie se le ha ocurrido ponerse de acuerdo para mandar uno o dos cámaras y compartir las fotos y el vídeo?". La verdad es que los periodistas hacen lo que pueden, y a mí personalmente me tratan muy bien, pero es una locura, en serio. Si no fuera por esos pensamientos laterales, la ansiedad podría conmigo.
Y al turrón. El juicio tiene buena pinta. En fin, no soy abogado, pero es tan evidente que no tiene sentido lo que pretenden las discográficas... Estar totalmente seguro de que no has hecho nada malo, definitivamente ayuda a defenderse. Al final todo depende del juez, eso sí.
Los ejecutivos de las discográficas, y en especial Antonio Guisasola, me miraban desafiantes, intentando provocarme, o meterme miedo, vete a saber. Mientras atendía a una chica -guapísima por cierto- de LaSexta, Guisasola buscaba el sitio para estar justo en mi ángulo de mirada, poniendo caras raras. Surrealismo del bueno.
Ahora, para surrealismo este: mi iPhone se quita solo del modo silencio -juro que no metí la mano en el bolsillo- y, murphy's law reloaded mediante, recibo una llamada. Mi tono R2D2 ultra geek edition empieza a sonar a todo volumen, de los nervios tiro el móvil al suelo, y dejo claro a toda la sala que (a) soy freaky y (b) soy torpe.
Otro momento WTF ocurrió cuando Marti Lafferty, el presidente de la DCIA, que ha hecho el increíble esfuerzo de venir desde Washington DC a testificar, le decía al juez "España debería estar orgullosa de Pablo". No me lo podía creer... ¿España orgullosa? joder, mi madre vale, pero España...
En fin, WTFs aparte, yo creo que no fue mal la cosa. Me hubiera gustado poder hablar, y que me hubiesen preguntado, pero en fin.
¿Lo malo? Pues que después del juicio, en una de las cincuenta mil entrevistas, tras hablar en antena en Radio 5, me quedo a la escucha y oigo decir a Guisasola dos cosas que me hacen pensar que o bien se droga demasiado, o bien está rabioso, como un animalillo herido.
La primera afirmación fue "25 millones de personas pagan por usar sus programas". A ver, que no suena mal, pero es imaginario. Y él lo sabe, para empezar porque eso le añade ceros a la derecha a punta pala a lo que argumentan en la demanda. La segunda afirmación, no menos impactante, fue que él "estaba seguro de que yo había utilizado las empresas que había detrás para llevarme todo ese dinero a otro sitio, y así no tener que pagar los 13 millones de euros". Dios, este tío chochea. David dice que deberíamos meterle una querella.
Mientras me lo pienso, ganamos este juicio.
Muchísimas gracias por vuestro apoyo.
lunes, abril 20, 2009
La guerra de la SGAE
Mañana por la noche, a las 0.50 horas, Telemadrid emite "La guerra de la SGAE". Si bien en esta ocasión mi parte pierde, porque ni llevo rastas ni salgo cantando, el reportaje promete momentos WTF. Sale Guisasola y, amigos, eso significa espectáculo.
30 Minutos: La guerra de la SGAE.
martes, abril 07, 2009
Gracias Zapatero
Gracias por nombrar Ministra de Cultura a una guionista que sabe lo que realmente hace falta para potenciar la cultura en los duros tiempos que corren: Machacar cualquier reducto por el que fluya cultura descontroladamente, eliminar cualquier posible acceso no lucrativo a la cultura, romperle las pelotas a los piratas.
Gracias, Zapatero, por haber decidido personalmente emprender la guerra total a la cultura libre.

